Conviene externalizar la logística de tu ecommerce cuando preparar pedidos empieza a quitarte horas que deberías dedicar a vender, cuando los errores crecen al mismo ritmo que los pedidos o cuando el espacio y los picos de campaña te obligan a improvisar. No hay una cifra mágica. Como orientación, muchas tiendas empiezan a notar el cuello de botella entre los 100 y los 300 pedidos al mes, pero una tienda con muchas tallas, bundles o producto voluminoso lo nota antes que otra con cinco referencias pequeñas.
La decisión se toma con dos cosas: las señales operativas que ya estás viendo y una cuenta honesta de cuánto te cuesta hoy cada pedido. Si con esa cuenta delante un operador logístico (3PL) te sale parecido o más barato y además te devuelve tiempo, ya tienes la respuesta. Si te sale mucho más caro y tu operación funciona, espera. Abajo tienes cómo hacer las dos cosas.
Las señales de que tu logística interna ya no da más
Casi nunca hay un día concreto en que todo colapsa. Lo que se ve es una acumulación de pequeños síntomas que se van normalizando. Estos son los que más se repiten:
- Preparas pedidos fuera de horario. Si el fundador o la persona de ecommerce empaqueta por la noche o el domingo, la logística ya está comiéndose el tiempo de crecimiento.
- El stock de la tienda no cuadra con el físico. Vendes una unidad que no tienes, o tienes producto que la web marca como agotado. Cada sobreventa es un reembolso, un correo de disculpa y un cliente que quizá no vuelve.
- Los errores de preparación se repiten. Talla equivocada, color cambiado, falta una unidad en un pedido de tres. Un error aislado pasa; si ves varios al mes, el proceso depende de la memoria de alguien.
- Los pedidos de la mañana salen dos días después. Tu promesa de entrega dice 24-48 h, pero el pedido se queda esperando a que haya manos libres.
- Buscar una referencia lleva minutos. Cajas en el garaje, en la oficina, en casa de un socio. Sin ubicaciones fijas, cada pedido es una pequeña búsqueda del tesoro.
- Las devoluciones se amontonan. Producto que podría volver a venderse está en una esquina sin revisar, y el inventario lo cuenta como vendido o como disponible cuando no lo está.
- Las campañas te dan miedo. Si frenas un lanzamiento o una promoción porque no sabes si podrás preparar los pedidos, la logística está limitando las ventas.
Si te reconoces en tres o más, merece la pena hacer números. Tienes una lista más detallada en las señales de una logística saturada.
Los momentos que aceleran la decisión
Hay situaciones en las que mantener la logística en casa pasa de ser una preferencia a ser un riesgo: Black Friday, un lanzamiento que sabes que va a funcionar, empezar a vender en Amazon además de en tu tienda, o abrir envíos a Europa. Lo que funcionaba con 20 pedidos diarios suele romperse con 80, no porque tu equipo trabaje peor, sino porque a ese volumen hacen falta ubicaciones, reglas de prioridad, validación y capacidad de salida que un proceso manual no tiene.
El error típico es externalizar en plena temporada alta. Un operador necesita recibir tu mercancía, dar de alta las referencias, conectar la tienda y probar el flujo. Hacerlo con los pedidos entrando a chorro es la peor forma de empezar. Si tu pico es noviembre, la conversación tiene que empezar bastante antes; lo explicamos en cómo preparar la logística de Black Friday.
Cuándo es mejor seguir haciéndolo tú
Externalizar no siempre es la respuesta, y un operador que te diga lo contrario te está vendiendo algo. Mantener la logística dentro tiene sentido cuando:
- Vendes pocos pedidos, de forma estable, y prepararlos no te quita tiempo de tareas clave.
- Cada unidad se personaliza o se fabrica bajo pedido y la preparación está pegada a la producción.
- El producto necesita manipulación muy especial: frío, montaje técnico o controles que un operador generalista no puede hacer.
- Ya tienes espacio amortizado y un equipo con procesos que funcionan y que puedes medir.
Incluso en ese caso, trabaja como si fueras a externalizar mañana: SKU coherentes, códigos de barras en todo, un registro de entradas y salidas y el tiempo real que tardas por pedido. El día que decidas dar el paso, la migración será mucho más sencilla.
También existe el modelo híbrido: te quedas lo artesanal, lo B2B o lo de rotación lenta, y externalizas el catálogo de tienda online que genera más pedidos. Es una buena forma de probar un operador sin mover todo de golpe.
Haz la cuenta: tu coste real por pedido
El error más habitual es comparar la tarifa de un 3PL con el alquiler de un local o con el sueldo de una persona. Esa comparación deja fuera la mitad de los costes. Para calcular lo que te cuesta hoy cada pedido, suma en un mes normal:
- Horas de preparación: coger, embalar, etiquetar, registrar. Incluye las tuyas, aunque no te las pagues.
- Horas de gestión: cuadrar stock, pelearte con incidencias de transporte, procesar devoluciones, responder dónde está mi pedido.
- Espacio: el alquiler o la parte del local que ocupa el producto.
- Material: cajas, relleno, cinta, etiquetas, impresora y consumibles.
- Errores: reenvíos, reembolsos por producto equivocado y unidades perdidas.
- Transporte: lo que pagas hoy por envío con tu volumen actual.
Divide el total entre los pedidos enviados. Y repítelo con tu mes más fuerte, porque ahí es donde suele dispararse: horas extra, ayuda temporal, errores por prisa.
Un ejemplo con números
Imagina una tienda de 500 pedidos al mes, con el stock en unos 4 palets. Si entre coger, embalar y etiquetar se van unos 6 minutos por pedido (orientativo: depende mucho del producto), son 50 horas al mes solo de preparación. Súmale 10-15 horas de incidencias, devoluciones y cuadrar stock. Con un coste por hora de una persona contratada de 15-18 € (también orientativo), estás en 900-1.200 € al mes antes de contar espacio, material y errores.
Con las tarifas públicas de Furgox, esa misma tienda pagaría aproximadamente:
- Almacenaje: 4 palets × 22,50 € = 90 €.
- Preparación: 500 pedidos × 1,80 € = 900 €.
- Unidades extra: si 100 pedidos llevan una segunda unidad, 100 × 0,20 € = 20 €.
- Entrada de mercancía: 2 palets al mes × 6,50 € = 13 €.
Unos 1.023 € al mes sin transporte, algo más de 2 € por pedido, IVA aparte. El envío nacional se paga en ambos escenarios; la tarifa media orientativa es de 3,29 € por pedido y varía con destino, peso y transportista, así que compárala con lo que pagas tú ahora. Un detalle que suele pasar desapercibido: si pasas de 750 pedidos, el precio baja a 1,60 € para todos los pedidos del mes, no solo para los que superan el tramo.
El resultado no siempre sale a favor de externalizar, y está bien que así sea. Pero en cuanto metes tus horas y los errores en la cuenta, la diferencia suele ser mucho menor de lo que parecía. Tienes la plantilla completa en la guía de costes por pedido.
El coste que no sale en ninguna factura
Las 60 horas del ejemplo, si las pone el fundador, son 60 horas sin trabajar en producto, captación o compras. Y el almacén propio tiene otro problema: si lo dimensionas para el pico, pagas espacio vacío diez meses al año; si lo dimensionas para la media, el pico te desborda. Un operador convierte buena parte de ese coste fijo en variable: pagas por los palets y los pedidos que realmente mueves.



